Mi televisor me engaña. Me engaña cruel y frívolamente. Me pinta un mundo color de rosas, un mundo perfecto, sin guerras, sin hambre, sin muertes, sin corrupción, con beneficios en la salud y la educación. Me enseña un mundo con logros y libertades, con facilidades y opciones, con un futuro añorado. Me dibuja el mundo soñado por aquel que todavía sueña.
Sin embargo, al salir a la calle, la realidad choca contra mi rostro, otro ambiente se respira, y mi decepción aumenta una raya más.
Engañosa Programación
2011/08/25

ago 26, 2011 @ 10:28:46
Vaya… creí haber olvidado esa sensación.